Una buena iluminación permite ver bien tu rostro sin hacerte entrecerrar los ojos. Empieza con lo que ya tienes; después de hacer una prueba con la cámara, podrás decidir si necesitas algo más.
Aprovecha una ventana durante el día
Siéntate frente a una ventana, o gira un poco hacia ella, con la cámara delante de ti. Una ventana muy luminosa justo detrás de ti puede dejar tu rostro oscuro, aunque la habitación parezca bien iluminada.
Elige una luz natural suave en lugar de un punto donde dé el sol directamente. Si el sol crea sombras marcadas o te hace entrecerrar los ojos, corre una cortina translúcida delante de la ventana o sal del rayo de sol. Vuelve a revisar la vista previa cuando cambie el tiempo o la hora del día.
Por la noche, empieza con una sola lámpara
Coloca una lámpara con una pantalla o un difusor adecuado cerca de la cámara, un poco hacia un lado y a la altura de los ojos o ligeramente por encima. Empieza con una intensidad que te resulte cómoda y mira la vista previa de la cámara. La luz del techo por sí sola puede crear sombras alrededor de los ojos.
Para conseguir una luz más suave, prueba a orientar la lámpara hacia una pared cercana, blanca o de color neutro, para que la luz se refleje hacia ti. Si un lado de tu rostro queda demasiado oscuro, gira un poco hacia la luz principal antes de añadir otra lámpara. Valora el resultado en pantalla.
Corrige el problema que ves
- Rostro oscuro y fondo luminoso: gira hacia tu luz principal y reduce la luz intensa que tienes detrás.
- Frente o mejillas demasiado claras, sin detalles: baja la intensidad de la lámpara o aléjala un poco. Busca que se vean los detalles de la piel, no la máxima luminosidad.
- Naranja de un lado y azul del otro: primero apaga la luz que compite con la principal. Si necesitas varias lámparas, elige bombillas o ajustes con un color de luz similar.
- Reflejos en las gafas que ocultan tus ojos: mueve la lámpara un poco más arriba o más hacia un lado y revisa ambos cristales. Mantén la cámara a una altura cómoda.
Compara un cambio a la vez
Compara la vista previa de la cámara antes y después de cada cambio. Con una lámpara, prueba primero distintas posiciones y luego ajusta la intensidad. Con una ventana, cambia de sitio o ajusta cuánta luz deja pasar la cortina. Cambia una sola cosa a la vez para saber qué ha ayudado.
Elige la versión en la que se vean tus ojos, tu piel tenga un aspecto natural y las zonas claras conserven los detalles. Después, habla y gira la cabeza como lo harías en una conversación real. Guarda una foto de la disposición que te funciona para tenerla como referencia.
Antes de empezar
- Tus ojos y tu expresión se ven con claridad.
- La luz te resulta cómoda mientras hablas y te mueves.
- El color de tu piel se ve uniforme y natural.
- Los reflejos en la piel o en las gafas no ocultan tus rasgos.
- La disposición funciona a la hora a la que realmente conversas.
Prueba tu iluminación durante una sesión antes de comprar otra lámpara. Compra solo cuando puedas identificar el problema que debe resolver.